Encuentros con la gente, familiares o extraños
A la mayoría de la gente le gustan los perros y le apetece acariciarlos. Es importante enseñarle a saludar a la gente de un modo tranquilo y agradable sin lanzarse a ella. A nadie le agrada que el perro le ponga las patas encima sobre todo cuando las tiene sucias. Tú decides en qué momento puede saludar: siéntalo a tu costado, haz que espere quieto hasta que le des el consentimiento mediante una orden que podría ser saluda ahora. Si eres sistemático en esto tu perro rápidamente aprenderá a hacer contacto visual en espera de que le des el permiso para saludar.
Un perro con un buen nivel de obediencia básica aceptará el contacto con gente desconocida. Esto puede ser muy útil cuando estés en una cola y el perro esté a tu lado. El público en general valora que un perro esté junto a ti y le encanta acariciarlo. Es interesante que el perro esté habituado a ser manejado y examinado por extraños, de modo que cuando vaya al veterinario sea algo usual y lo acepte con toda normalidad. Quizás en alguna ocasión te decidas a participar en alguna exhibición canina y en ella el juez tendrá que examinar su dentadura, si es temeroso o tiene miedo a los extraños incluso podría llegar a morderle.
El modo en que reacciona un perro al ser manejado por extraños depende de experiencias anteriores o también de su propia genética. Algunos perros se entusiasman con la gente otros son más reservados. Un perro equilibrado reaccionará con calma. Los más reservados deben ser acostumbrados a no rehuir el contacto.
Debemos individualizar el adiestramiento atendiendo a las necesidades y al tipo de perro que estamos manejando. A continuación describimos métodos para ambos tipos de perros, efusivos y vergonzosos.
Entrenamiento para el perro efusivo
Entrena al perro a obedecer a las órdenes sienta y quieto.
Mándaselo cuando tu ayudante se aproxime. La actitud de este debe ser calmada y sin sobrexcitar al perro, la tuya será estricta pero algo pasiva físicamente. Cuando tu ayudante le hable al perro lo hará de modo tranquilo y pausado, se parará cerca del perro y lo acariciará suavemente; al mismo tiempo el dueño le dará un refuerzo verbal, muy bien, y caricias. Si el perro no contiene su entusiasmo y se altera en exceso se le volverá a ordenar sienta y quieto con firmeza pero con tranquilidad. Cuando esto ocurra es importante la pasividad del ayudante. Una vez que el perro esté calmado y tranquilo será el momento de intentar examinarle los dientes: el ayudante suavemente debe levantarle los belfos, de modo que las fosas nasales no queden bloqueadas, simultáneamente el dueño acaricia al perro y le dice muy bien.
Finaliza el ejercicio permitiendo que tu ayudante le dé una golosina para posteriormente separarse calmadamente.
Entrenamiento de perros tímidos
Este tipo de perros necesita aprender a estar calmado cuando gente extraña se le aproxima. Es importante que la persona que nos ayude no tenga la apariencia de estar enfadada, no deberá mirar fijamente al perro ni prestar una consideración especial a este. Es mucho mejor que evite el contacto visual y cualquier mirada directa con el perro.
Al mismo tiempo el dueño mandará sentar al perro a su costado. Si el perro hiciese cualquier ademán de evitar el encuentro con nuestro ayudante el dueño dará las órdenes sienta y quieto nuevamente con serenidad pero con decisión. El ayudante dará un rodeo para volver a acercarse al perro de nuevo.
Al principio puede ser tan simple como dejar que el perro se acostumbre a que nuestro ayudante pase cerca de él, posteriormente el ayudante le ofrecerá una golosina. Una vez que el perro acepte la proximidad de nuestro ayudante será el momento para intentar que lo acaricie suavemente por detrás de la oreja.
Dependiendo de cómo reaccione el perro estableceremos cuántas veces y cuánto tiempo en cada una de las ocasiones debemos repetir el ejercicio hasta poder examinarle la boca.
El perro no debe sentir nunca que estamos forzando la situación.
Sé cuidadoso cuando escojas a tu ayudante, debe ser confiado y no mostrar miedo o inseguridad. Un perro vergonzoso suele ser muy sensible a los movimientos corporales y demás expresiones, de modo que tan pronto como relama los labios, bostece o gire su cabeza (está enviando señales de calma a su entorno) el ayudante deberá cesar en su acercamiento.
Paulatinamente iremos incrementando la dificultad cambiando las personas que examinen la dentadura.
Practica este ejercicio seleccionando los entornos y las interferencias adecuadas. Cuando visites al veterinario por primera vez llévate unos trozos de salchicha para que este se los ofrezca, de modo que en la mente del perro se genere una buena asociación con él.
Si tu perro muestra estrés cuando visitáis al veterinario deberás realizar la visita con suficiente tiempo o por el contrario hacerla rápida pero con una mezcla de firmeza y serenidad. Es una buena idea sentarte en la sala de espera un rato para que el perro se acostumbre a soportar un cierto grado de ansiedad que irá reduciéndose según pase el tiempo.
Asegúrate de que estás calmado y controlando la situación. A menudo tratamos de consolar a un perro que muestra miedo; en estas circunstancias jamás debe ser consolado pues estaríamos reforzando el miedo, por el contrario nos mantendremos calmados y pasivos pues es el único modo de que nuestro perro se tranquilice.